Sunday, March 15, 2026

Idus de marzo

Tras la muerte de varias víctimas y al no obtener presagios favorables, entró en la Casa desafiando los augurios, riéndose de Spurinna y llamándolo falso profeta, pues los Idus de marzo habían llegado sin causarle daño alguno; aunque Spurinna replicó que, en efecto, habían llegado, pero no se habían marchado.

Al tomar asiento, los conspiradores se congregaron a su alrededor como para presentarle sus respetos, e inmediatamente Tillius Cimber, que había tomado la delantera, se acercó como para preguntar algo; y cuando César, con un gesto, lo relegó a otro momento, Cimber lo agarró de la toga por ambos hombros; entonces, mientras César exclamaba: «¡Pero esto es violencia!», uno de los Cascas lo apuñaló por un costado, justo debajo de la garganta. César agarró el brazo de Casca y lo atravesó con su estilete, pero cuando intentó ponerse de pie de un salto, otra herida se lo impidió. Cuando vio que estaba rodeado por dagas desenvainadas por todos lados, se cubrió la cabeza con su túnica y, al mismo tiempo, bajó la falda hasta sus pies con la mano izquierda para caer con más dignidad, cubriendo también la parte inferior de su cuerpo. Y de esta manera fue apuñalado con veintitrés heridas, sin pronunciar palabra, salvo un gemido al primer golpe, aunque algunos han escrito que cuando Marco Bruto se abalanzó sobre él, dijo en griego: «¿Tú también, hijo mío?». Todos los conspiradores huyeron, y él permaneció allí sin vida durante algún tiempo, y finalmente tres esclavos lo pusieron en una litera y lo llevaron a casa, con un brazo colgando. Y de tantas heridas, ninguna resultó mortal, en opinión del médico Antistio, excepto la segunda en el pecho.

Murió a los cincuenta y seis años y fue contado entre los dioses, no solo por decreto oficial, sino también por la convicción del pueblo. Pues en el primero de los juegos que su heredero Augusto ofreció en honor a su apoteosis, un cometa brilló durante siete días consecutivos, elevándose hacia la undécima hora, y se creyó que era el alma de César, que había ascendido al cielo; y por eso una estrella corona su estatua.

Se votó que la sala donde fue asesinado fuera tapiada, que los Idus de Marzo se llamaran el Día del Parricidio y que nunca más se convocara una sesión del Senado en esa fecha.


Thursday, December 25, 2025

Cecilia Metela

Escuché a Lucio Flaco, sumo sacerdote de Marte, relatar la siguiente historia: La hija de Metelo, Cecilia, deseosa de concertar el matrimonio para la hija de su hermana, fue, según la antigua costumbre, a una pequeña capilla para recibir un presagio. Pasó un largo rato mientras la doncella permanecía de pie y Cecilia sentada en una silla sin decir palabra. Finalmente, la primera, cansada, le dijo a su tía: "Déjame sentarme un rato en tu silla". "Claro, hija mía", respondió Cecilia, "puedes ocupar mi lugar". Y esto fue un presagio de lo que sucedió, pues al poco tiempo Cecilia murió y la joven se casó con el marido de su tía.

Marco Tulio Cicerón. De Divinatione, I, 46. link.

Caecilia Metella

I heard Lucius Flaccus,⁠ the high priest of Mars, relate the following story: Metellus' daughter, Caecilia, who was desirous of arranging a marriage for her sister's daughter, went, according to the ancient custom, to a small chapel to receive an omen. A long time passed while the maiden stood and Caecilia was seated on a chair without any word being spoken. Finally, the former grew weary and said to her aunt: 'Let me sit awhile on your chair.' 'Certainly, my child,' said Caecilia, 'you may have my place.' And this was an omen of what came to pass, for in a short time Caecilia died and the girl married her aunt's husband.

Marcus Tullius Cicero. De Divinatione, I, 46. link.

Spartans

When Timotheus was competing at the Carneian Festival, one of the Ephors took a knife, and asked him on which side he should cut out the superfluous strings beyond the usual seven.

Plutarch, Customs of the Spartans, 17. link.


Ecprepes, an Ephor, cut out with an adze two of the nine strings of Phrynis the musician, saying, "Do not murder music."

Plutarch, Sayings of Spartans. link.

Wednesday, December 24, 2025

Terpander

If anyone presumed to transgress in any way the rules of the good old music, they would not permit this; but even Terpander, one of the oldest and the best harp-player of his time as well as a devoted admirer of the deeds of heroes, the Ephors none the less fined, and carried away his instrument and nailed it to a wall because he put in just one extra string for the sake of the variety in the notes; for they approved only the simpler melodies.

Plutarch's, Customs of the Spartans (Instituta Laconica), 17. link

Marcus Porcius

In the time of the consul Marcus Porcius, a great musician came from Greece to Rome, who was very skilled at playing and very smooth in singing, and as he added a new string to the instrument with which he played, which the other instruments of Rome did not have, the instrument was publicly burned and the master banished.

Idus de marzo

Tras la muerte de varias víctimas y al no obtener presagios favorables, entró en la Casa desafiando los augurios, riéndose de Spurinna y lla...