Tras la muerte de varias víctimas y al no obtener presagios favorables, entró en la Casa desafiando los augurios, riéndose de Spurinna y llamándolo falso profeta, pues los Idus de marzo habían llegado sin causarle daño alguno; aunque Spurinna replicó que, en efecto, habían llegado, pero no se habían marchado.
Al tomar asiento, los conspiradores se congregaron a su alrededor como para presentarle sus respetos, e inmediatamente Tillius Cimber, que había tomado la delantera, se acercó como para preguntar algo; y cuando César, con un gesto, lo relegó a otro momento, Cimber lo agarró de la toga por ambos hombros; entonces, mientras César exclamaba: «¡Pero esto es violencia!», uno de los Cascas lo apuñaló por un costado, justo debajo de la garganta. César agarró el brazo de Casca y lo atravesó con su estilete, pero cuando intentó ponerse de pie de un salto, otra herida se lo impidió. Cuando vio que estaba rodeado por dagas desenvainadas por todos lados, se cubrió la cabeza con su túnica y, al mismo tiempo, bajó la falda hasta sus pies con la mano izquierda para caer con más dignidad, cubriendo también la parte inferior de su cuerpo. Y de esta manera fue apuñalado con veintitrés heridas, sin pronunciar palabra, salvo un gemido al primer golpe, aunque algunos han escrito que cuando Marco Bruto se abalanzó sobre él, dijo en griego: «¿Tú también, hijo mío?». Todos los conspiradores huyeron, y él permaneció allí sin vida durante algún tiempo, y finalmente tres esclavos lo pusieron en una litera y lo llevaron a casa, con un brazo colgando. Y de tantas heridas, ninguna resultó mortal, en opinión del médico Antistio, excepto la segunda en el pecho.
Murió a los cincuenta y seis años y fue contado entre los dioses, no solo por decreto oficial, sino también por la convicción del pueblo. Pues en el primero de los juegos que su heredero Augusto ofreció en honor a su apoteosis, un cometa brilló durante siete días consecutivos, elevándose hacia la undécima hora, y se creyó que era el alma de César, que había ascendido al cielo; y por eso una estrella corona su estatua.
Se votó que la sala donde fue asesinado fuera tapiada, que los Idus de Marzo se llamaran el Día del Parricidio y que nunca más se convocara una sesión del Senado en esa fecha.